Reciclar y ahorrar: dos buenos propósitos

Reciclar y ahorrar: dos buenos propósitos

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Queremos aprovechar esta semana para proponer una sencilla actividad para los escolares. Como no corren buenos tiempos para los bolsillos españoles, hemos pensado que qué mejor que fomentar un poco el espíritu del ahorro entre los alumnos. Y para ello, desde este blog hemos pensado en aprovechar los botes metálicos de leche condensada o de cacao en polvo, u otro tipo de latas similares, para convertirlos en una original hucha. Como ya sabéis, los envases metálicos se depositan en el contenedor amarillo, junto con los envases de plástico y los briks, para su reciclaje.

Cada alumno podría hacerse su propia hucha para casa y luego cada clase podría elaborar una hucha un poco más grande –reaprovechando un bote metálico mayor-, en la que ir acumulando algo de calderilla. Cuando la hucha esté llena, se podrían aprovechar esos ahorrillos para montar una merendola o una pequeña excursión a final de curso.

1- Quitamos la tapadera al bote de leche condensada o similar y limpiamos bien el interior.

2- Aprovechamos un trozo de cartón que nos sobre de alguna caja que vayamos a tirar –recordad, al contenedor azul-, ponemos la lata encima y dibujamos con un lápiz el perfil de la lata para que sirva de tapadera.

3-  Recortamos con tijeras el círculo de cartón y en el centro hacemos una ranura para las monedas con ayuda de un cúter (bajo supervisión de un adulto).

4- Mojamos papel higiénico en cola y lo vamos pegando a la plantilla, sin tapar la ranura.

5- Una vez seco, pegamos la plantilla a la lata con un buen pegamento. Si lo deseamos, podemos pintar nuestra nueva hucha como nos plazca.

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