Productos a fondo

Latas de conserva

Las latas de conserva son envases metálicos esterilizados cerrados de modo duradero y perfectamente hermético, que contienen productos alimentarios frescos, a veces cocinados, y asimismo esterilizados. Su componente puede ser la hojalata o el aluminio. En esta ocasión nos vamos a centrar en la lata de hojalata: una fina lámina de acero de alta calidad recubierta por una película de estaño que la protege de la oxidación. La fabricación de la hojalata requiere de una avanzada tecnología, merced a la cual se consiguen envasados de extraordinaria resistencia con una mínima cantidad de material. El peso medio de los envases ha descendido en más de un 20% en los últimos años.

La hojalata se transforma en envase en las industrias metalgráficas. Existen dos tipos básicos de botes: el de dos piezas (cuerpo y tapa superior) y el de tres piezas (cuerpo y tapas superior e inferior), que es el más habitual para las conservas. Aunque el abrelatas ha llegado a ser una herramienta doméstica de primera necesidad, la apertura fácil se va imponiendo en las latas de conservas, y hoy son muchas las que gozan de este cómodo procedimiento.

Características:

Las latas de conserva son un envase:

. Totalmente reciclable. Los envases de acero son totalmente reciclables.

· Completamente seguro, sano y estéril.

· Que conserva una amplísima gama de productos alimenticios.

· Que mantiene todas las propiedades nutritivas del producto.

· Con excelente trazabilidad (posibilidad de identificar en todo momento el origen del producto envasado).

· Que no necesita refrigeración o congelación para su almacenamiento, lo que supone un ahorro de energía.

· Con una duración óptima que se prolonga durante años.

· Que no corre riesgo de una interrupción imprevista de la cadena de frío que deterioraría las cualidades nutritivas del producto.

· Adaptado a las raciones que se deseen. Existen envases de variada forma y volumen.

Además, hay que añadir que por sus características, y gracias a su resistencia y facilidad de transporte y almacenamiento, las conservas enlatadas constituyen la mejor tecnología para la ayuda alimentaria a países pobres o afectados por guerras, catástrofes o hambrunas.

latas

Origen:

A Napoleón Bonaparte se le atribuye la frase “ganarán los ejércitos mejor alimentados”. Sus soldados fueron conquistando prácticamente toda Europa pero requerían disponer de alimentos que no se alteraran mientras duraran las campañas bélicas. El emperador francés ofreció entonces una recompensa a quien le presentara “un método para mantener los alimentos largo tiempo y en buen estado”. Nicolás Appert, un modesto investigador francés al que, con razón, se le otorgó en su tiempo el título de “Benefactor de la Humanidad”, tras años de investigación, averiguó que se podían conservar alimentos por calor en recipientes herméticamente cerrados. Así ganó la famosa recompensa de 12.000 francos en 1810. Al principio se utilizaron para estas conservas recipientes de vidrio, pero inmediatamente el inglés Peter Durand empezó a utilizar envases de hojalata que dotaron a la conserva de mayor resistencia y la preservaron del efecto de la luz, que deteriora el contenido vitamínico.

La noticia de la conserva llegó a España en 1840 con el naufragio frente a Finisterre de un velero francés. En la Galicia costera existía ya tradición de otros métodos de conservación como la salazón o el ahumado de las sardinas. Aún así, en menos de un año se creó la primera fábrica conservera de pescado. Ocho años más tarde aparecerá en La Rioja la primera instalación de conservas vegetales. Hacia 1900 se sustituye en España la fritura de los alimentos en conserva por la cocción a vapor, lo que abarata sensiblemente el proceso, y se populariza en todo el mundo el nombre del “sistema de cocción español”.

España es actualmente uno de los primeros productores mundiales de conservas, y sus productos gozan de reconocimiento internacional.

Reciclado:

Para el reciclado de las latas de conserva, así como de las latas de bebidas u otros envases metálicos, se necesita una separación en origen y una recogida selectiva previa. Del contenedor amarillo –donde también se depositan el resto de envases metálicos, de plástico y briks- los envases son llevados a una planta de clasificación, donde el acero es separado por medio de un potente electroimán.

Nuevas vidas:

El acero, al igual que el aluminio, es un metal que al fundirse recupera todas sus propiedades y puede reutilizarse ilimitadamente mediante su reciclado. Se pueden convertir de nuevo en envases o en cualquier producto metálico destinado a cualquier sector industrial, maquinaria, transporte, construcción, etc.

Más información sobre las latas de conserva, aquí.

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