“La Princesa Mononoke”, mucho más que una simple película de animación

“La Princesa Mononoke”, mucho más que una simple película de animación

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Este mes traemos a colación “La Princesa Mononoke” (1997), una película japonesa de animación que trata sobre temas bastante complejos. Y lo hacemos porque uno de los aspectos principales que trata es la cada vez más complicada relación entre el ser humano y la Naturaleza. Su autor, el cineasta nipón Hayao Miyazaki sitúa la acción en el Japón de entre los siglos XIII y XIV, azotado por las guerras entre distintos jefes feudales y en los que todavía imperaban los grandes bosques primigenios.

A través del protagonista principal Ashitaka, el príncipe templado y pacífico de una antigua tribu casi extinguida que se ve forzado a partir a la parte occidental del país y adentrarse en las profundidades de su bosque, conocemos la existencia de las fuerzas de la Naturaleza, representada por los diferentes dioses del bosque que la protegen, y la ambición de los seres humanos por destruir dicho bosque y a sus habitantes para explotar sus recursos minerales (en este caso, el hierro). El odio se apodera de todas las partes implicada y la guerra entre unos y otros se antoja inminente. Ashitaka hará lo posible por evitarla mientras persigue su propio objetivo, que no desvelaremos y que está íntimamente ligado a este conflicto. Por lo tanto, tenemos las guerras entre los seres humanos, por un lado, y la guerra del hombre contra la Naturaleza, por el otro. Y en medio, todo un mundo encantado de dioses y legendarias criaturas.

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Ashitaka, a lomos de su fiel ciervo rojo Yakkul.

Miyazaki deja aflorar a través de una preciosa animación y una banda sonora fantástica un claro mensaje ecologista que discretamente nos traslada la necesidad de detener el frenético ritmo actual de degradación del Medio Ambiente y de explotación de nuestros recursos naturales si de verdad queremos tener un futuro a medio y largo plazo. Un equilibrio y armonía entre la civilización humana y Naturaleza es posible y todos debemos reflexionar sobre ello. De hecho, en algún momento el ser humano convivió en paz con su medio natural y todavía hoy mucha gente lo hace o está comprometida por conseguirlo. A modo informativo, sepamos que para la recreación de los bellísimos paisajes naturales de la película se tomaron como modelo bosques actuales japoneses calificados hoy día como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Shishi Gami, el Espíritu del Bosque.

En cualquier caso, “La Princesa Mononoke” no es la clásica película con marcados buenos y malos. No todo es blanco o negro sino que son muchos los matices que modelan a los principales protagonistas. Además, el film también aborda cuestiones de indudable interés didáctico para el debate en clase como el valor de la lealtad y la amistad o la inutilidad y lo pernicioso de la guerra, el odio, la violencia y la sed de venganza. Pero también se toca de forma bastante directa temas tan de actualidad como la igualdad entre hombres y mujeres o la situación de colectivos desfavorecidos de la sociedad.

Sobre estos asuntos y muchos más de “La Princesa Mononoke” esperamos que compartáis vuestras reflexiones y críticas constructivas en clase, por lo que os invitamos a que veáis esta compleja película -no recomendada para menores de 7 años, aunque bien podrían ser unos pocos más-.

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