Edouard T. Arsenault: la historia de un flechazo por las botellas de vidrio

Edouard T. Arsenault: la historia de un flechazo por las botellas de vidrio

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Edouard T. Arsenault nació en 1914 en Cap-Egmont, en la Isla del Príncipe Eduardo (Canadá). De profesión pescador, compaginó su trabajo titular con el de carpintero cuando no era temporada de capturas. Al margen de su participación en la Segunda Guerra Mundial en territorio europeo, podemos decir que hizo una vida de lo más normal. Pero en 1979, ya jubilado, algo aparentemente intrascendente le llevó a emprender una nueva etapa en su vida. Cuando su hija le envió la postal de un castillo de cristal que había visitado en la Isla de Vancouver, a Arsenoult se le iluminó la bombilla. Decidió que él también quería construir sus propias edificaciones, reutilizando para ello botellas de vidrio. Ellas serían sus fieles aliadas.

Así, comenzó a recopilar y limpiar miles de botellas procedentes de un restaurante local y salones de baile, además de las que le proporcionaban amigos, parientes y vecinos. En primavera de 1980, a los 66 años, Edouard T. Arsenoult comenzaba a hacer realidad su gran obra: “the Bottle Houses” o Casas de Botellas. En ella canalizó su tremenda creatividad y energía y su buen humor.

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Cuatro años después ya había creado tres maravillosos recintos reutilizando más de 25.000 botellas de vidrio de todos los tamaños, formas y colores. Poco tardó este proyecto arquitectónico y de reciclaje en pasar a ser una de las grandes atracciones turísticas de la zona –la primera casa fue abierta al público en 1981-, y no era para menos dado el precioso espectáculo de luces y colores que ofrecían las pequeñas edificaciones de vidrio y los hermosos jardines que todavía hoy las rodean.

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En este enlace podéis leer -en inglés, eso sí- las explicaciones sobre cada edificación: “The Six Gabled House”, la primera de las casas, construida con 12.000 botellas; “The Tabern”, fantástica taberna levantada con 8.000 botellas y en la que se exhiben las botellas que Edouard ‘indultó’ por su belleza o singularidad; “The Capel”, una inspiradora capilla construida con 10.000 botellas en la que la luz del atardecer se filtra por detrás del altar; “The Giant Bottle”, una simbólica estructura con forma de botella; y “The Bottle Flower”, una escultura de hierro y botellas de vidrio creada por la artista local Lucie Bernadette Bellemare y que representa una flor, muy en sintonía con los coloridos jardines que embellecen el lugar. Más tarde se construyó otro edificio en el que poder comprar souvenirs fabricados con vidrio, arena y otros materiales reciclados.

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Arsenoult falleció serenamente mientras dormía en mayo de 1984 pero nos dejó su legado, más vivo que nunca, y su espíritu lleno de amor por el reciclaje y el medio ambiente. Si algún día visitáis la isla canadiense de Príncipe Eduardo podréis disfrutar de esta hermosa obra.

Nosotros podemos demostrar igualmente nuestro compromiso con el planeta y el reciclaje separando los envases de vidrio –botellas, tarros y frascos- y depositándolos en el iglú verde.

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