El artista Horacio Dowbley y miles de alumnos de primaria hicieron La Ola en Argentina

El artista Horacio Dowbley y miles de alumnos de primaria hicieron La Ola en Argentina

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La Ola” fue algo más que una escultura con forma de ola realizada con 10.000 botellas de plástico respectivamente en tres ciudades de Argentina. “La Ola” fue un proyecto que surgió de la mano del artista argentino Horacio Dowbley (Pergamino, 1954) y el Museo de Bellas Artes de Luján con la intención de impulsar una iniciativa pedagógica y artística que generara entusiasmo, compromiso, solidaridad y vínculos fundamentalmente entre los niños de primaria de las escuelas implicadas para alcanzar un mismo objetivo. En definitiva, un proyecto que fomentara el trabajo en equipo entre los más pequeños, pero que también transmitiera los valores relacionados con el reciclaje y la defensa del medio ambiente. Dowbley y el museo vieron en este trabajo colectivo una excelente oportunidad de motivar a la población y hacerle tomar conciencia de la grave situación de los residuos.

Decenas de escuelas se sumaron a esta la iniciativa y comenzaron a recolectar a través de los alumnos y sus familias miles de botellas para conformar la gran ola plástica. La primera localidad cuyas escuelas y alumnos se pusieron manos a la obra con Horacio Dowbley fue Luján en 2010.  Quilmes fue la siguiente en 2011 y Florencio Varela en 2012. El Museo de Bellas Artes de Luján y su personal también se volcaron. Como explica Horacio en este estupendo vídeo, una ola está formada por miles y miles de gotitas. Una gotita por separado no hace nada, pero todas juntas generan un gran movimiento. Si todas las personas se unen en una dirección y cooperan juntas pueden lograr grandes cambios y objetivos positivos. Ese fue el espíritu solidario de estas obras que, como no podía ser de otra forma, fueron instaladas en espacios públicos para transmitir el mensaje a todos los ciudadanos. Después de un tiempo de exposición en la calle, las tres olas fueron desmanteladas y las botellas llevadas a reciclar. En España las llevaríamos al contenedor amarillo, junto a otros envases de plástico, latas y briks.

Una gran obra colectiva

Cada niño escribía su nombre en una botella de plástico y luego la iba atando con una brida a una especie de malla metálica de 2 x 3 metros. Cada escuela rellenaba una malla. Luego éstas eran instaladas sobre una estructura de hierro con la forma de la ola, firmemente sujeta al suelo. Las dimensiones de esta gran escultura reciclada eran de 4,5 metros de alto por 4 metros de profundidad por 10 metros de anchura.

Niños de una escuela de Luján posan con sus botellas colocadas en la rejilla.

También se implicaron entusiasmadas personas con discapacidad intelectual en Quilmes.

Alumnos transportando una rejilla con sus botellas en Florencio Varela.

Este precioso proyecto de arte colectivo demuestra que si todos nos comprometemos con objetivos tan importantes como puede ser el reciclaje de nuestros envases (los de plástico, metal, briks, cartón y vidrio) podemos ahorrar ingentes cantidades de recursos naturales (materias primas, agua…) y energía, evitando así la emisión de miles de toneladas de CO2 a la atmósfera. En resumen, podemos ayudar a cuidar de nuestro planeta, del medio ambiente y de nosotros mismos.

Fuentes: Horacio Dowbley, Museo Fernán Félix de Amador y Youtube (cuenta de Horacio Dowbley)

 

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