Descubre el proceso de reciclaje de un Brik

Descubre el proceso de reciclaje de un Brik

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Mira a tu alrededor. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de envases que nos rodean? Probablemente nunca te habías fijado en lo importante que son los envases en nuestras vidas. Son muy necesarios porque nos ayudan a conservar los alimentos, aseguran su higiene y nos facilitan el transporte de los productos. Pero una vez que los hemos consumido, entre todos tenemos que contribuir a recuperar y reciclar los envases para que no perjudiquen nuestro medio ambiente.

En esta ocasión vamos a hablar del proceso de reciclaje del Brik de leche o zumo. Estos envases, habituales en el envasado de leche, zumos y caldos preparados, suponen un caso interesante en la cadena de reciclado debido a su compleja composición: un 75% de papel, un 20% de polietileno y un 5% de aluminio. Cada una de estas capas aporta una función y propiedad concreta al conjunto del envase.

¿Sabes cuál es su origen?

Este tipo de envase se introdujo en el mercado en 1983, después de un largo proceso de desarrollo basado en el anterior envase Tetra Classic que tenía forma de tetraedro.

A pesar de la revolución que supuso el envase original, a finales de la década de 1950, se dieron cuenta de que el envase necesitaba un diseño rectangular y octoedro para continuar siendo competitivo. En 1963 se instaló la primera máquina de envasado Tetra Brik en Motala, en el centro de Suecia.

Su diseño rectangular pronto se convirtió en un éxito de ventas en Suecia y en todo el mundo, debido a su uso eficaz del espacio y los materiales y al aumento de la eficiencia en la distribución y el almacenamiento.

Proceso de reciclaje

El ciclo comienza mediante la recogida selectiva en origen, con la instalación en la vía pública de contenedores amarillos destinados a los residuos de envases.

La clasificación de este tipo de residuo en cada uno de los materiales que contiene se realiza en las plantas de selección de envases, donde se establece el grado de calidades del material recuperado: pesos, tamaños y presentación de balas, presencia de impurezas, etc.

Una vez clasificado y prensado, se envía a las plantas recuperadoras donde se recicla el papel, aluminio y polietileno, partiendo de un proceso denominado “repulpado”.

Este es un proceso básico de separación de fibras de papel, basado en mezclar el envase con agua para formar una pasta de la que se retira el aluminio, polietileno, suciedades y elementos extraños. La pasta final podrá emplearse en obtener nuevos productos de papel.

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¡Desde Amarillo, Verde y Azul, seguimos animándote a reciclar y reutilizar!

Fuentes:

http://www.ambientum.com/revista/2003_03/BRIK.htm

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