Esta podría ser una definición bastante gráfica de la instalación que se inauguró en el Centre for Design and Architecture (DogA) de Oslo (Noruega) a comienzos del pasado verano y que llegó de la mano del estudio de arquitectura y diseño Fantastic Norway para una exhibición de trabajos de estudiantes de diseño.
La puesta en escena es espectacular. Más de 3.000 cajas de cartón de todos los tamaños suspendidas en el aire proporcionando a la sala, de 350 m2, una atmósfera de nubes de cartón flotantes pixeladas. Se nota que estamos en la era digital. Resulta curioso que a pesar del tamaño de la instalación, ésta genera una gran variedad de espacios en su interior. Desde una perspectiva ambiental, los autores pretendían llamar la atención del público para reivindicar la reutilización y el uso de materiales de bajo coste.
Ellos dieron ejemplo pues aprovecharon para tal fin una amplísima gama de cajas de cartón usadas. Y llevaron su conciencia medioambiental hasta el final puesto que, una vez finalizada la exposición, todas las cajas de cartón fueron recicladas para darles una nueva vida y poder fabricar nuevos productos de cartón, entre ellos, nuevas cajas.
Así que ya sabéis, si también nosotros depositamos los envases de cartón y el papel en el contenedor azul, éstos podrán ser reciclados, dándoles entre todos una nueva vida.
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