El viaje de Eco

El viaje de Eco

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Escrito por: Raúl García Prieto
Colegio: CEIP Las Artes (Pinto, Madrid)

 

Se estaba acercando la noche;
se estaba poniendo el sol;
se estaba apagando el día,
cerca de Casa – contenedor.

Don papá Perez Ratunez
ya está poniendo la mesa
pues sus tres hijas ratonas
esperan impacientes la cena.

REDU es la más pequeña,
valiente y muy juguetona;
no derrocha sus ahorros
y con poco se conforma.

RECI, la ratona mediana,
práctica, lista, ordenada;
le gusta clasificar las cosas
y tenerlas bien guardadas.

REU, la ratona mayor,
artista, pintora, escultora;
con cosas de su alrededor
crea otras aún mejor.

– “Papá, ¿cuándo cenamos?”
-“Tranquilas que ya va a llegar
un suculento banquete
a nuestro contenedor – hogar”.

De pronto, en ese momento,
la tapa del contenedor se abre.
Las ratonas se ponen contentas
porque tienen mucha hambre.

La cabeza de un niño asoma.
Es Eco tirando basura:
plásticos, vidrios, cartones
y desechos a montones.

– “¡Puag, qué asco! Aquí no hay cena
pues no saben separar
– ¡FORMEN FILAS MIS RATONAS!
OPERACIÓN: “ENSEÑANDO A RECICLAR”.

De pronto, en ese momento,
la tierra comienza a temblar.
Una gran grieta en el suelo
a Eco se va a tragar.

Por túneles subterráneos
que parecen toboganes,
deslizándose descubren
tres planetas singulares.

Cartunio era el primero
de un bonito color azul.
Torres, casas, coches y trenes
¡todos ellos de Papeles!
Cartunienses pasteleros
van escogiendo trocitos
que llegan del otro mundo
a través de pasadizos.

Los recogen en sus cajas
todas ellas de cartón.
Los trituran, los aplastan
pero todo con amor.

Y amasando y amasando,
mil formas van cocinando.
Las moldean y trabajan
y su mundo van creando.

Eco coge una carta
que llevaba en el bolsillo
y cocina una gran capa
de un color azul marino.

Entre letras de colores
líneas, fotos y rayones,
Eco se cuelga su capa
y recorre mil rincones.
Sube grandes escalones
y llega hasta otro planeta;
Vidriupiter tierra de sueños
color verde color hierba.

Espirales cristalinas
son sus calles y sus casas
donde extraños habitantes
trabajan y más trabajan.

Eco anda con cuidado
pues no se quiere chocar
con paredes transparentes
que le envuelven al andar.

Grandes lupas visualizan
minúsculos vidrios del suelo
tal que joyas se tratasen
y ellos fueran sus joyeros.
Con calor los van fundiendo
gota a gota con cuidado
dando vida a otros objetos
de este mundo imaginado.

Eco agarra una botella
que estaba rota en el suelo;
la transforma en unas gafas
que ven a través del tiempo.

Con sus lentes color verde
puede cumplir cualquier sueño.
Eco se pone las gafas
y le envuelve un cosquilleo.

Y por otro pasadizo
Resbalan hasta Plasticón,
el último de los planetas
Amarillo como el sol.

Eco se encuentra asombrado
ante tanta majestuosidad,
montañas de briks asoman:
¡es la plástico – ciudad!
De tapones las farolas;
tuberías son las calles,
que les llevan a sus casas
todas hechas con envases.

Plastitunios son sus gentes;
científicos ilusionados
que combinan ingredientes
con plásticos desechados.

Los separan por colores,
por tipos y por tamaños.
Los deshacen, los convierten
y luego vuelven a usarlos.

Eco coge un tubo viejo
y construye un altavoz
para poder, hasta el cielo,
elevar su dulce voz.
Aquí acaba su viaje
por estos extraños lugares,
todos ellos tan distintos
y a la vez muy similares

Porque cada uno guarda
los desechos que le valen
y aquellos que no encajan
se expulsan a mil lugares.

Un gran tubo chimenea
corona cada planeta
y si mezclas los residuos
los devuelven a la tierra.

Océanos, ríos y bosques
se llenan de desperdicios
por no reciclar las cosas
y dejarlas en su sitio.

La tierra por eso llora,
se estremece y abandona.
Si no hacemos algo pronto
el mundo se desmorona.
Eco vuelve ya a la tierra
con fantástica emoción.
Una gran misión le espera:
¡Eco – lógico en acción!

Vuela surcando los cielos
con su capa de cartón
para cumplir ese sueño
que en su viaje descubrió.
Gritando a los cuatro vientos:
– “¡RECICLEMOS POR FAVOR!”

Y cuenta una vieja leyenda
que su voz tanto se oyó
que aún se sigue repitiendo
hasta el último rincón…

Como un ECO soñador.

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