Ahora que el día de Todos los Santos ha pasado y que muchos de nosotros hemos recordado con cariño a nuestros seres queridos que ya se fueron, hemos querido, con profundo respeto y sensibilidad, encontrar algún tipo de relación entre la cultura funeraria y la cultura del reciclaje. Dos ámbitos que a priori no parecen tener vínculo alguno. Pero lo tienen. ¡Y tanto que lo tienen! Existe una serie de empresas que vieron positivo para el Medio Ambiente la posibilidad de sustituir los tradicionales ataúdes de madera por ataúdes biodegradables fabricados con papel o envases de cartón reciclados. Y parece que la cosa funciona. Y si la cosa funciona es porque hay personas que defienden el reciclaje y el Medio Ambiente, como se dice vulgarmente, hasta la muerte. Veamos algunos ejemplos rescatados de Internet.

Fundada por el argentino Mauricio Kalinov, Restbox es una empresa española que produce ataúdes de cartón reciclado, de 12 kilos, “resistentes a la humedad, económicos, manejables, de material reciclado, fáciles de incinerar, de fácil transporte y ensamblaje”. Existen diferentes modelos, ¡hasta para mascotas! Las piezas plásticas que lleva cada ataúd son biodegradables y en la fabricación no se utilizan los adhesivos, aditivos ni otros componentes, considerados nocivos para el entorno. “Nuestro producto surgió por la necesidad del cambio en la mentalidad del consumidor del siglo XXI, comprometido con el Medio Ambiente”, explica Kalinov. (Continuar leyendo)