Baptiste Debombourg es un artista francés nacido en Lyon que nos ha llamado especialmente la atención por dos de sus obras, ambas de 1999. Una se llama “Aleluya” y la otra “Hablemos de arquitectura”. Las dos destacan para nosotros por el hecho de que el autor usó un material muy original para llevarlas a cabo. Utilizó embalajes de poliestireno expandido, también llamado poliespan o corcho blanco. Ya sabéis que este tipo de material, que también se da en forma de bandejas para envasar productos, es reciclable si lo separamos adecuadamente junto a los envases de plástico, latas y briks y lo llevamos al contenedor amarillo. Dicho esto, Aleluya” es una curiosa performance en la que Debombourg revistió el altar de la Iglesia del Buen Pastor de Lyon con blancos embalajes de poliespan. El resultado es verdaderamente curioso, estético y respetando la estructura original del altar. De hecho, parece que la estructura de embalajes poseyera verdaderos ornamentos, frisos y columnas. ¡Es un auténtico altar de corcho blanco! Según el artista, la obra “encuentra su propio lugar en el centro de la arquitectura que lo rodea. Crea vínculos entre el espacio arquitectónico y el embalaje” y expone que estos envases adquieren “un significado nuevo y una nueva identidad visual”. (Continuar leyendo)