Septiembre va a apadrinar como producto del mes a un tipo de envase de gran uso cotidiano que suele dar lugar a la confusión a la hora de depositarlo en el contenedor correcto para su posterior reciclaje. Vamos a hablar del papel de aluminio, el clásico producto doméstico para envolver el bocadillo de los niños, para conservar alimentos en el frigorífico (o fuera de él) o para cocinar en el horno. Quien más quien menos duda de si es reciclable o no. La respuesta es sí, ¡y tanto que lo es! Y se deposita en el contenedor amarillo, junto a otros envases de plástico, latas (de aluminio y acero) y briks. Tened en cuenta que tan necesario como separar nuestros envases es separarlos bien.

El papel aluminio, también llamado papel de plata, son hojas delgadas de aluminio de un grosor inferior a 0.2 milímetros, habiendo medidas tan finas como las que están por debajo de los 0.006 mm. Así, la hoja de metal es sumamente flexible y maleable, pudiendo ser doblada o cubrir objetos con mucha facilidad. Millones de toneladas de este producto se emplean a diario en todo el mundo en el embalaje y protección de alimentos, cosméticos y productos químicos diversos. (Continuar leyendo)