El escenario de nuestra noticia amarilla de hoy es un remanso de paz, un lugar que respira armonía y evoca tiempos muy, muy remotos. Tan remotos como el año 1284, en pleno siglo XIII, cuando fue construido el claustro de la Catedral de Salisbury, en Inglaterra. Este emplazamiento religioso cuyas piedras han visto apaciblemente el transcurrir de nuestra Historia fue el lugar elegido por el escultor inglés Bruce Munro para exponer una maravillosa obra que se acaba de clausurar el 27 de febrero. La llamó “Water-Towers” o “Torres de Agua” y consistía en un laberinto de 69 torres formadas cada una por 216 botellas de plástico rellenas de agua. 15.000 botellas de plástico en total. Munro dispuso además 69.000 metros de fibra óptica distribuidos por el entramado de botellas de plástico, así como de un equipo de proyectores LED. (Continuar leyendo)
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