Los primeros intentos de enlatar una bebida (en concreto, cerveza) se remontan a 1909 pero no fue hasta 1935 cuando se comercializaron este tipo de latas. Desde entonces, no han dejado de evolucionar los materiales y los procesos de fabricación de estos envases. Los formatos imperantes en la actualidad son los de 33 cl. y 50 cl. aunque pueden encontrarse en el mercado latas desde 15 cl. hasta los 568 cl. de la tradicional pinta inglesa.
Las latas de bebidas pueden ser de acero o aluminio y sus procesos de fabricación son prácticamente idénticos. Se trata de envases muy ligeros cuya composición garantiza la protección del contenido durante un largo periodo ante la entrada de aire y luz. Son resistentes y por su peso y tamaño son muy manejables y fáciles de transportar y almacenar. Asimismo, el material permite que el contenido se enfríe rápidamente.
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