Numerosos han sido los posts en los que hemos mencionado la necesidad de llevar determinados tipos de objetos y productos más o menos contaminantes a los Puntos Limpios*, esos lugares especiales donde se recogen de forma gratuita para ser posteriormente tratados, reciclados, valorizados energéticamente o, en última instancia, desechados de forma responsable. La Organización de Consumidores y Usuarios define los Puntos Limpios como “un servicio encargado de recoger y clasificar los residuos que, por su tamaño o peligrosidad, no se pueden retirar con el resto de la basura en los contenedores de la calle. Otras opciones -señala la OCU- son la recogida domiciliaria de enseres voluminosos (programada o previa llamada al ayuntamiento) y los Puntos Limpios móviles, que recogen restos peligrosos”.
En principio, todo residuo doméstico que tenga carácter peligroso para la salud o para el Medio Ambiente o cuyo volumen sea tan grande que impida depositarlo en un contenedor normal de los que hay por los pueblos y ciudades, debería llevarse a un Punto Limpio. Cada comunidad autónoma, incluso cada instalación, hace su particular interpretación del concepto de peligrosidad, pero, a título orientativo ésta es la lista de productos más comunes que pueden llevarse al Punto Limpio: (Continuar leyendo)
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