Quién nos iba a decir que se podían fabricar paneles solares con latas de bebidas… Pues parece ser que nos lo puede decir Jim Meaney. A este emprendedor canadiense se le ocurrió la forma de reutilizar las latas de refresco y cerveza de aluminio para producir energía solar térmica. Y ni corto ni perezoso, creó su propia empresa de calefacción solar ecológica Cansolair en el frío pueblo de Dildo. Este innovador sistema de calefacción de edificios está concebido, obviamente, como un método complementario a la calefacción convencional ya que el Sol solo regala sus rayos durante el día y solo entonces se puede producir energía térmica. El invento con de Meaney supone un buen ahorro energético, económico y de emisiones de CO2 y una original forma de reutilizar estos envases, cuyo destino para su reciclaje, debería ser el contenedor amarillo, junto al resto de envases metálicos, de plástico y briks. (Continuar leyendo)