Si deseáis dar una nueva vida a los frascos y tarros de vidrio que acumulamos a medida que vamos consumiendo los productos de su interior, nosotros os ofrecemos un uso novedoso y llamativo, inspirado por este blog. Nuestra propuesta es convertir estos envases de vidrio en portafotos. ¿Cómo? Tan sencillo como limpiarlos bien por dentro y por fuera, deshaciéndonos de las etiquetas, y cuando estén bien secos introducir en su interior una foto cuyo tamaño se adapte bien a la circunferencia a lo ancho y a lo alto. Damos por hecho que hablamos de envases redondos aunque muy probablemente podríamos repetir la operación con envases de vidrio cuadrados, adaptando la foto (o fotos) a la cara (o caras) del tarro o frasco. Lo ideal sería que la foto tuviera la misma altura que el interior del envase aunque eso ya depende del gusto de cada uno. Eso sí, la foto debe ser introducida del revés puesto que una vez bien acoplada al interior, el propio envase quedará apoyado bocabajo. (Continuar leyendo)
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