Nos vamos de visita a la Catedral de Justo

Nos vamos de visita a la Catedral de Justo

|
0

La historia de la humanidad está salpicada de grandes genios que nos han dejado un incalculable legado en forma de creaciones artísticas, descubrimientos científicos, aportaciones filosóficas, acciones humanistas y humanitarias, actos heroicos, obras literarias, arquitectónicas y un largo etcétera al que podríamos añadir grandes nombres escritos con mayúsculas y letras de oro. Pero la vida está repleta también de grandes historias anónimas de personas que también han aportado grandes cosas o han ofrecido grandes ejemplos de valor, esfuerzo y superación. Es el caso de Justo Gallego, un hombre de 87 años que lleva erigiendo desde 1961, por devoción religiosa y prácticamente él solito, toda una señora catedral en Mejorada del Campo (Madrid), su pueblo. Ya dicen que la fe mueve montañas… pero también construye catedrales: ¡como la Catedral de Justo!

catedral_justo1

Y para más inri, a lo largo de estos 52 años Justo siempre se ha servido de material reciclado para llevar a cabo su obra faraónica. Se surte de toda suerte de recursos que va recopilando en la vida cotidiana, así como de materiales desechados por constructoras y por una fábrica de ladrillos próxima. Sirva como ejemplo de reciclaje que para construir las columnas, Justo reutilizó como moldes viejos bidones de gasolina. O que una rueda de bicicleta le sirve de polea. O que Justo reutilizó cubos de pintura para decorar las torres de la fachada. Incluso un material como el cartón, aparentemente tan poco propicio para la construcción de un edificio de semejante envergadura, es utilizado y reciclado por este arquitecto autodidacta –sin título- como complemento en la construcción de las paredes de las bóvedas. Latas, botes, muelles y ladrillos rotos son también reciclados por este genio en un proyecto del que ha hecho su vida.

reciclaje_catedral

Prácticamente toda la catedral la ha erigido con sus manos y unas pocas herramientas. Poco a poco, sin planos, sin proyecto de obra, sin conocimientos de albañilería, ingeniería o arquitectura –“todo está en mi cabeza”, dice-, simplemente con esfuerzo y devoción a Dios, y gracias a los conocimientos que fue adquiriendo devorando libros sobre catedrales y castillos, algunos de ellos tan antiguos que estaban escritos en latín. Y es digno de admiración que jamás constructor o visitantes hayan sufrido percance alguno en este recinto de 60 metros de largo por 25 de ancho.

Justo financia las obras por sí mismo y con donaciones ocasionales pues, a pesar de haber convertido su templo en todo un polo de atracción para cristianos, artistas, turistas y curiosos, no cuenta con el respaldo de la Iglesia ni de organismo alguno. El apoyo incondicional lo recibe de la gente que le anima en Mejorada del Campo y otros lugares, de cuatro sobrinos que le ayudaron años atrás en las labores de construcción y de eventuales voluntarios o asalariados. Las pinturas religiosas que engalanan las paredes de la catedral son, por ejemplo, fruto de un estudiante que quiso aportar su granito de arena. En este sentido, al artista le gusta mencionar a las cerca de 2.000 personas que, según él, acuden al templo cada verano, y a los estudiantes, muchos de ellos extranjeros, que le ayudan en esta estación del año.

catedral_justo2

Todavía queda mucha senda por recorrer para concluir esta impresionante obra arquitectónica y de reciclaje, pero confiamos en que pueda ser finalizada más pronto que tarde. Dicen que todo lo bueno se hace esperar. En este vídeo podéis ver una fantástica reproducción virtual de la Catedral de Justo terminada y en 3D.

Y a continuación os añadimos algunos enlaces con más información y fotos sobre Justo y su asombroso templo.

Fuentes y fotos: Los Lugares Olvidados, Quadratura Arquitectos, El Hombre Jazmín

Te puede interesar